lunes, 22 de octubre de 2012

GUAYABAL


Adriana en Guayabal. Neg. 4x5. 2012


Este sábado terminé un curso de Retrato. Un excelente grupo valga la pena decir. En este tenía un alumno mayor, su edad esta alrededor de los 50 años hacia arriba, el tipo de alumno que todo lo pregunta, varias veces si es necesario para dejar todo claro, en una reafirmación constante de cuentas claras conservan amistades. Mi estilo de dar clases es más vago y difuso, trato que siempre haya aire para la interpretación e insisto en que las palabras de uno en cualquier caso reflejan un punto de vista como persona, como profesor y como fotógrafo y no una verdad absoluta para tatuarse y de allí en adelante llevarlo como dogma. Puedo asegurar sin exagerar, que a pesar de nuestras visiones distintas de la educación, el como alumno y yo como profesor, este personaje tuvo la curva ascendente de aprendizaje más pronunciada en el curso. Su participación fue excelente, a punta de preguntas, dedicación y trabajo hizo de mí, posiblemente, un mejor profesor, por más que alguna de sus preguntas me invitase a buscar un analgésico del tipo nervocalm para el posible dolor de cabeza, jaqueca y malestar producido por mi propia impaciencia. Y siempre ante todo, paciencia, de la carrera solo queda el cansancio.

La última clase no fue una excepción y casi al final me lanzó otra pregunta difícil. Una opinión sobre una foto si era retrato o no. La persona no veía a la cámara. Para mí trataba de otra cosa, era una foto de una persona mayor, un hombre de unos 90 años, cabizbajo, apoyado a un muro, cargando una bolsa plástica, descansando en el medio del camino. Una imagen que en mi opinión iba más sobre la condición de la vejez que sobre la identidad. En última instancia que importa si puede entrar en la categoría de retrato o no. Lo que importa es que la foto comunique, diga algo. Los géneros en la historia del arte, nos ayudan a clasificar y organizar para facilitar el estudio y profundizar una posible práctica. Pero no deben dominar en todo momento a la hora de levantar la cámara. 

Hay otros casos en que sí. En el documental: What remains? de Steven Cantor en donde él nos brinda  una mirada íntima en el proceso creativo de la artista americana Sally Mann (www.sallymann.com) ella da su opinión sobre el período de transición entre su trabajo de Immediate Family a Southern Landscapes. Para ella el paso de los retratos al paisaje se dio por que cada vez las personas se iban haciendo más pequeñas en el espacio de sus fotografías hasta que desaparecieron y finalmente el paisaje tomo completo dominio de su interés, dando inicio a un portafolio nuevo de trabajo. 

Esta foto de Adriana en Guayabal cerca de Chuspa y Caruao es claramente un retrato, pero también es un paisaje. Es una de esas imágenes donde los géneros se mezclan y que mas da, ni importa, como decía mi estimado profesor Frank Gohlke:
 -Lo que importa es el contacto
- ¿el contacto?. 
- Si, el contacto entre nosotros. La comunicación.

A Frank, siempre agradecido. 


Si quieren ver el documental What Remains? esta en You Tube:



miércoles, 17 de octubre de 2012

PATRIMONIO CULTURAL: una placa con un nombre en ausencia de un lienzo



Emilio Boggio. Pintor Venezolano. Positivo 4x5. Caracas, 2012


Desde hace un par de años, por una mezcla de curiosidad, oportunidad y memoria que pienso explicar en otra publicación, empecé a fotografiar en unas casas en la urbanización El Paraíso que habían sido denominadas Patrimonio Cultural y de esa manera entrar en ese peculiar grupo de propiedades que muy poco o nada puedes hacer con ellas en este particular país. Las familias dueñas de estos inmuebles amablemente me dejaron entrar y merodear, con cámaras en manos, bolsos y trípodes alrededor de estos espacios que en algunos casos llevaban años sin ser visitados por humano alguno. Tuve el extraño placer de abrir puertas que no rechinaban sus bisagras desde tiempo atrás, buscando razones para accionar los obturadores de mis cámaras.

La escena que aquí presento fue el último cuarto en llegar. El olor lo delataba por completo. Nunca he estado en algún sitio donde el aroma a humedad fuese tan descriptivo de la humedad misma. No estaba muy claro si era caminar o nadar lo que hacíamos Emilio Damas y yo mientras buscabamos a tientas  un interruptor para encender la luz. Emilio, junto con Carlos Arvelaiz me acompañaron mas de una vez en estas particulares investigaciones, mientras mi muy estimada Clarín quien fue la artífice del acceso a estos sitios, esperaba pacientemente en los jardines incapacitada por el peso de su propia nostalgia a confrontar las huellas de su pasado familiar, siendo ella miembro de los últimos familiares que habitaron la abandonada casa del Paraíso. 

Volviendo a la escena del hallazgo, pudimos prender la luz en este último rincón de la casa y conseguimos este marco apoyado a la pared. Una placa con un nombre en ausencia de un lienzo. Emilio Boggio leo yo, y rápidamente Emilio Damas, digno individuo de una generación más tecnológica que aquella a la cual yo pienso pertenecer accedió a través de su iphone a la información necesaria en Wikipedia:


Emilio Boggio (CaracasVenezuela21 de mayo de 1857 - Auvers-sur-Oise, Francia7 de junio de 1920), Pintor, pionero del impresionismo en Venezuela. Fueron sus padres Juan S. Boggio y Cecilia Dupuy. En 1864 viajó a Francia y realizó estudios en el liceo Michelet de París, hasta 1870. En 1873, regresa a Caracas y se dedica a las actividades comerciales de su familia. En 1877, regresa de nuevo a Francia para inscribirse en la academia Julian donde recibe lecciones de Jean-Paul Laurens. En 1888, obtiene una Mención de Honor en el Salón de Artistas Franceses y en 1889, una medalla de bronce en la Exposición Universal de París. En 1892, participa en el salón Blanc et Noir, dedicado a la caricatura. En 1899 obtuvo una medalla de segunda clase y la distinción «Hors Concours» en el Salón de Artistas Franceses. En 1900, a raíz de una exposición retrospectiva de 100 años de la pintura francesa, se encuentra con los artistas Claude Monet y Camile Pisarro, lo que contribuiría a decidir la inclinación impresionista que caracterizó su obra.
Entre 1907 y 1909, reside en Italia donde realiza una serie de paisajes marinos. En 1919, viaja a Caracas por poco meses y expone en la Universidad Central de Venezuela, las obras que había traído consigo. En 1973, el Concejo Municipal del Distrito Federal adquirió la colección Baptistin Rinaldi con la que se constituyó en Caracas el museo Boggio. En 1982, con motivo de la celebración de los 125 años de su natalicio, la sala de exposiciones de la Gobernación del Distrito Federal realizó una muestra sobre el artista titulada Pinturas de Emilio Boggio; exposición que fue organizada por Fundarte y la Galería de Arte Nacional.


Ya después de vuelta en casa y frente a la computadora investigue más y curiosamente pude aprender que Emilio Boggio también fue fotógrafo y ahora mismo hay una exposición retrospectiva en el museo de Bellas Artes en Caracas. Aquí les dejo el enlace con la información e invitación:

http://www.afvenezuela.org/noticias/emillioboggio.html

martes, 9 de octubre de 2012

Laura Aquilina victoriosa


Laura Aquilina en un Todo Terreno (ATV). Lago Moreno, Argentina 2012.  Neg. 4x5



Hoy es 9 de octubre. Hace dos días fue 7. Ayer vi una película, Elephant de Gus Van Sant, premiada en Cannes con la Palma de Oro y premio a la mejor dirección en el 2003, basada libremente en la matanza de Columbine acaecida un 20 de abril de 1999 en Colorado, USA (1). En la película dos jóvenes  cometen una masacre en su escuela luego de ser abusados psicológicamente por sus compañeros y no recibir ninguna respuesta por parte de su entorno, padres y profesores. 

También leí algunas páginas de The Great Gatsby, en donde sucedía en un par de oportunidades una clara agresión física por parte de un hombre hacía una mujer. Me llamo la atención la facilidad con lo que estaban escritas las escenas ambientadas en la década de 1920 y como ninguno de los personajes hacía nada para evitarlo, simplemente se convertían en cómplices con su silencio, reza el dicho "el que calla otorga". 

Conseguí una entrevista en burn magazine(2) a Donna Ferrato(3), siempre comprometida en luchar para cambiar el mundo a través de la fotografía, haciendo proyectos sobre mujeres que han sido abatidas y agredidas por sus maridos, novios y familiares, ayudando a informar y a darles el coraje y la valentía para enfrentarse ante el enemigo milenario.  

Me recordé del gran Nadar y de su retrato a la escritora George Sand en 1877 (4) y de una anécdota que contaba con particular orgullo una de mis profesoras de Historia del Arte en Letras: George Sand se paseaba por las calles de Paris en pantalones y fumando cigarrillos, contrariando las buenas costumbres de una dama en ese siglo, en esa ciudad. 

Pensé en mi madre quién al momento de graduarse de Ingeniero hace unos 40 años en una promoción de 56 estudiantes ella era 1 de 4 mujeres. Y hasta el día de hoy sigue ejerciendo su profesión. 

Leí al final del día una invitación de una gran amiga a celebrar su cumpleaños este viernes, para darnos esperanzas, escribe ella, mientras se mantiene enchufada a una bombona de oxigeno, padeciendo una enfermedad crónica a sus tan solo 40 años, orgullosa de haber votado y luchando siempre por cada segundo de su vida, mientras sigue siendo una trabajadora incansable y una docente universitaria que ya me gustaría tenerla a mi de profesora.

En la foto Laura Aquilina no juega con muñecas, ella esta al volante de un todoterreno. Dispuesta a manejarlo. Dispuesta a tomar control. Orgullosa, mira desafiante a la cámara. Ese día pudo manejar el cuatro ruedas, con ayuda en partes de su mamá, de su tío, de su abuelo y de su padre. Todos ayudamos y ella lo hizo. Venció el miedo. Lucho contra él. Sacó las fuerzas y quedó este retrato como testimonio para no olvidar. Ella es una mujer. Y como muchos tiene que seguir luchando. 






1.)http://es.wikipedia.org/wiki/Masacre_del_instituto_Columbine

2.) David Allan Harvey: www.burnmagazine.org

3.)Donna Ferrato: http://www.indiegogo.com/iamunbeatable

4.)

George Sand por Nadar (Gaspard Félix Tournachon) Paris 1877.


viernes, 28 de septiembre de 2012

Una Cima, un cumpleaños, una conversación y algunas influencias



Sebastián en una cima. Argentina 2012. Neg. 4x5 Color.


Sebastián Cayo nació hace 13 años. Me parece lógico que regrese hoy a escribir en este blog con un retrato de él después de 7 meses sin hacerlo, tomando en cuenta además que mi vida como fotógrafo esta ligada estrechamente a su aparición en nuestras vidas. Fue él quien ayudó a precipitar la decisión de seguir esta opción de observador.

La cuestión que quería escribir viene de una conversación con una buena amiga que está haciendo un postgrado en comunicaciones y tuvo la amabilidad de hacer un trabajo escrito utilizando en parte algunas de mis fotografías y opiniones personales sobre mi trabajo en particular. En un momento le comenté que me encantaría leer su escrito. Ella con tono de preocupación me dijo que no estaba segura si yo iba a estar de acuerdo con algunas cosas que decía, como por ejemplo el que mi trabajo se asemajaba a muchas de las influencias que yo había citado: Emmet Gowin; Sally Mann; Alfred Stieglitz, Stephen Shore, Nicholas Nixon, Alec Soth y Rineke Dijkstra por nombrar a los principales. Mi respuesta fue, en parte para su sorpresa, al contrario, me alegro que así sea y lo aprecio de esa manera y me gusta que lo hayas visto y escrito.

Siempre recuerdo fotos. Fotografías que me acompañan y me informan sobre el quehacer fotográfico. Imágenes que a veces están mas presentes y otras mas escondidas en las capas de la conciencia. En las fotos que hago dejo colar con intención y a veces sin intención alguna de estas influencias. Hacer reiteraciones y referencias sobre el lenguaje fotográfico establece un dialogo externo a la realidad enmarcada dentro los bordes de la imagen. En mi caso, me interesa que se vea, en parte, esta presencia. Además de ser un homenaje explícito, es una aspiración a establecer nexos con una parte de la historia de la fotografía. 

Ahora sobre la foto en cuestión.

En este retrato reciente de Sebastián Cayo puedo ver en las sombras de la pareja observando al adolescente una reminiscencia de un retrato de Harry Callahan a su esposa Eleanor hecha en un parque en Chicago donde su presencia en la foto es a través de la sombra. También un genial retrato hecho por Lee Friedlander a su esposa María quien reposa recostada, semidesnuda y bañada en la luz de la ventana opuesta en la habitación, cubierta por la sombra de su esposo-fotógrafo. O la aparición a veces de Nicholas Nixon y su cámara 8x10 proyectándose como una sombra única en los cuerpos de su esposa y sus hermanas en algunas de  las fotos de ese maravilloso proyecto sobre las hermanas Brown. 

Luego Sebastián Cayo en esa cima con esa pose, recuerda en parte a alguno de los adolescentes de Rineke Dijkstra retratados al borde de la playa pero a su vez, recuerda mas en mi caso a esa reinterpretación que hizo mi amiga Silvia Castro con sus retratos en Macuto. 

Una fotografía puede evocar a otras fotografías y en ello, multiplica su significado. Para lograrlo tiene que captar una atención y aspirar a que esta atención venga acompañada de conocimiento de la historia del medio. Siempre me ha preocupado como a veces la atención que podemos tener para consumir y digerir fotografías se nos va entre vallas publicitarias, periódicos y revistas. Es el consumo rápido e inmediato de un medio de una complejidad única que merece en algunos casos nuestra concentración y que difícilmente le dedicamos un poco más de nuestro tiempo.  Tiempo que a veces se merece y a veces no.


Algunos links:
Lee Friedlander:
Eleanor. Harry Callahan



Nicholas Nixon
The Brown Sisters. Nicholas Nixon

lunes, 5 de marzo de 2012

El Capitalismo Salvaje y los Rostros de los Contrincantes



Monopolio, Laura y Sebastián.  Galipán 2012. Neg. 4x5 escaneado. 







Laura de Caperucita Corazones. Galipán 2012. Neg. 4x5 escaneado.








Sebastián de Sombrero y Le Rosey. Neg. 4x5 escaneado.



El título del Capitalismo Salvaje viene en parte de mon ami Le Communiste. Así lo título yo a él de vez en cuando para reírme un rato de las conclusiones que tuvo luego de una temporada de postgrado en la Universidad Complutense. Quizás es injusto de mi parte. Quizás es mejor hablar de su trabajo en una Organización no Gubernamental que defiende y promueve los Derechos Humanos: Provea www.derechos.org.ve/. Pero, por los momentos, y en la pertinencia que es él quien titula al juego de Monopolio como Capitalismo Salvaje, vamos a dejarlo así.

La foto nació en principio porque me llamó la atención. Nosotros rara vez jugamos monopolio. Las rencillas que allí se arman, como en otros juegos de competencia, pueden ser a veces nocivas para la salud. O pueden dejar una tarde de rencores entre familiares y amigos. Yo el peor de todos, siempre el más competitivo. Pero en este caso eran ellos dos solos. Y peleando. Como suele suceder. Y es de allí que sale la foto o las fotos. Justamente en esa situación.

El punto de partida de una fotografía es difícil de definir y seguramente no siempre es el mismo, aunque muchas veces para mi es un proceso de atracción o de reconocimiento: el objeto de mi mirada me atrae o lo reconozco, por ello fotografío. Luego la reflexión. Luego el psicoanálisis. Luego el significado. Luego el discurso.

La confrontación entre mis hijos siempre me impresiona. Creo que me recuerda los momentos de malas relaciones con mis propios hermanos. Creo que me afecta en mi memoria al recordar que pasé dos años sin hablarle a uno de ellos. Nada malo, simplemente fue lo que sucedió. Así que cuando observo esto en mis hijos, inmediatamente lo reconozco, por ello lo fotografío y se ha convertido en un tema: la confrontación entre hermanos. O simplemente la confrontación.

Hace un par de días discutía con una amiga, sobre si uno siempre sabe de qué tratan las fotos antes de tomarlas. Yo me inclinaba a pensar que a veces no sabes, pero a veces sí. Si estas consciente de un discurso, vas en búsqueda de ello. Aunque también inconscientemente el discurso aparece, o aún mejor, se reconoce. A mi me cuesta pensar que puedo hablar de algo que no sea de mi experiencia o sensibilidad, si no hiciera esto estaría hablando de supuestos.  Si llego a comunicar algo es porque mi experiencia no es única en el sentido de originalidad, por el contrario en mucho se parece a la de otros. Se pudiera decir con ironía (aunque Rilke recomienda alejarse de ella, de la ironía), que entre seres humanos nos comunicamos; a veces.

Para fastidiar un poco, digo lo siguiente:
cómo pudiera hablar de comunismo si lo único que he conocido en mi vida es,

El Capitalismo Salvaje y los Rostros de los Contrincantes

en cualquier caso, creo que en gran parte no importa que los actores de estas fotografías sean mis hijos. Quizás es más honesto juzgar a las fotos por lo que en ellas se encuentran, no por lo que decimos de ellas.


Por último, me despido con unos versos de Álvaro Mutis. Unos versos del poema "Un Bel Morir..."
Versos que siempre tienen la magnífica posibilidad de reconciliar con la existencia.

(...) "Para entonces quedará bien poco de nuestra historia,
algunos retratos en desorden,
unas cartas guardadas no sé dónde,
lo dicho aquel día al desnudarte en el campo.
Todo irá desvaneciéndose en el olvido
y el grito de un mono,
el manar blancuzco de la savia
por la herida corteza del caucho,
el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje,
serán asunto más memorable que nuestros largos
         abrazos."
                                                         Álvaro Mutis.

martes, 31 de enero de 2012

Y no es en f64



El Este, amanecer en una Isla de Sotavento. Venezuela 2011. Neg. 4x5 escaneado.


La verdad es que no era amanecer. Pero como si lo fuese. Estuve un par de horas esperando pacientemente desde el amanecer hasta que volviera aparecer este brillo en el mar que había visto unos días antes en el mismo lugar. Y volvió. Y tomé la foto. Y no es en f64.  Y no es en Yosemite. Es mirando al Este, con película a color en el siglo XXI. Kodak se declaró en quiebra la semana pasada. Para algunos una victoria. Para otros una derrota. Hasta ahora, siento que la gran perdedora es la fotografía. Como dije anteriormente. No es un amanecer.  Es una fotografía hecha con película Kodak Portra 160 NC, en Septiembre del 2011. 



martes, 24 de enero de 2012

El Piojoso



Sebastián, El Piojoso. Caracas, Enero 2012. Neg. 4x5 escaneado.


Sucedió algo inaudito, inexplicable. A la primera me dijo que no. Tuve que negociar por el retrato. Nunca habíamos estado en esta situación. En los doce años que llevamos conociéndonos e inmiscuidos en la labor de tomar fotos y retratar, nunca había existido un NO. Le pedí explicación, pregunté por sus razones y no supo explicarse. Yo tampoco supe exponer mis necesidades, me agarró fuera de base, la verdad es que no esperaba su negativa. Para hacerlo tuve que pedírselo insistentemente, me costó convencerlo, pero prevaleció mi insistencia, quizás mi autoridad de padre. Él con su candidez característica y su sangre liviana accedió entre risas y con algún gesto que me hacía saber que no estaba del todo conforme. Al ver su rostro, invertido en el vidrio de mi cámara, pude ver su expresión, estaba ligeramente molesto, le pedí dos cosas entonces:  que pronunciara su molestia apretando los puños y el cuerpo simultáneamente, y que se quedara quieto por la larga exposición del obturador. 
Ahora al escribir todo esto, recuerdo dos cosas:
La última foto del libro de Sally Mann Immediate Family, el título de la foto es "The Last Time Emmet Modeled Nude" - "La Última Vez que Emmet Modeló Desnudo" y
el libro de William Blake: Canciones de Inocencia y Experiencia. En el último poema titulado "NOCHE" de la primera parte se pueden leer los siguientes versos:

"El sol desciende en el oeste,
brilla la estrella de la tarde;
los pájaros están callados en su nido,
y yo debo buscar el mío"

(...)

"Adiós, prados verdes, y sotos felices,
donde los rebaños se han colmado de alegría,
donde han mordisqueado los corderos, silenciosos movimientos
pies de ángeles resplandecientes"

                                        William Blake

Feliz y pacientemente estoy siendo testigo junto a mi cámara del niño que lentamente se está convirtiendo en hombre, como en ese proyecto de Rineke Dijkstra, Almerisa en el cual la pequeña refugiada de origen Bosnio va creciendo foto tras foto sentada en una silla, con años de diferencia entre cada cuadro hasta convertirse en una mujer. 

Me pregunto que haré la próxima vez que mi hijo al pedirle un retrato diga NO. Esta es solo la primera vez. Quizás no la última.