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sábado, 21 de junio de 2014

EL MANGLAR








El Manglar. Negativo a color 6x17 mas o menos. 2013




   La primera vez que supe de la existencia de una cámara de plástico fue en el año 2000. Me encontraba en Maine, comenzando los estudios de fotografía fuera del país, luego de ya haber estudiado por 2 años en RMTF. El camino me había llevado a Rockport College, instituto de fotografía y cine que bien parecía un monasterio de la imagen, donde escasos 40 alumnos repartidos en 2 carreras y 2 niveles nos encerrábamos en un pueblo pequeño de la costa este muy al norte,  tan al norte que los inviernos duraban alrededor de los 9 meses. Allí estábamos para hacer imágenes, tomar cerveza y jugar pool en el bar de los langosteros.  Allí aprendí que por cada cerveza servida tenías que dar propina y que si tomabas mas de 2 no debías manejar. Y no recuerdo si la primera vez que me enteré de estas cámaras de plástico fue en una conversación alrededor de una mesa de pool, bebiendo Pabst Blue Ribbon o PBR´s la mas barata de las cervezas o quizás simplemente sentados en el porche frente a uno de los laboratorios del blanco y negro, donde una madrugada de verano, entre la calina matutina vi a una manada de ciervos pasar. En algún lado fue. Y fue recién llegado, eso sí recuerdo, estas cámaras estaban de moda, y al igual que las PBR´s eran las cámaras más baratas que podías comprar si querías tomar fotos de formato medio. La mía, llamada HOLGA made in china, la compre en el Resource para los estudiantes, justo enfrente de la ya extinta Timothy Wheelans Bookstore, por tan solo 10 dólares y eso incluía el descuento para estudiantes. La HOLGA era la más popular de esas cámaras porque era la única que se conseguía. Había una también muy simpática, más simpática, gozaba del mejor de los prestigios, se llamaba DIANA, y en ese entonces no se producía, se conseguía usada por precios exorbitantes entre conocedores si es que la llegabas a conseguir. Hoy en día están a la venta en Amazon vía Lomography.

   En mi caso no la usé inmediatamente. La probé algún par de veces pero nunca fui muy profuso con ella. Me dedicaba constantemente en ese entonces a utilizar mi 35 mm blanco y negro con película tri-X de Kodak, el propio dogmático del documentalismo. Creo que fue al final del año universitario que durante el verano una buena amiga, compañera de estudios, Ali Kuzmickas hizo un curso de virado de papel con Jonathan Bailey quien vivía en la carretera a Owl´s Head. Este buen hombre y buen fotógrafo si mal no recuerdo había sido discípulo de Emmet Gowin, éste último además de ser un maestro de la fotografía, es una de las personas de mayores conocimientos de post procesos de blanco y negro, y pasó gran parte de sus conocimientos al discípulo. Ali quedó fascinada y me dio a conocer el trabajo de Jonathan Bailey. Todo hecho con cámaras Holgas. Quedé también hipnotizado por la magia del resultado, lo impredecible de las imágenes, los fuera de focos, las viñetas a los lados por falta de cobertura del lente, los velones de luz por la imperfecciones de la cámara. Y luego las copias en blanco y negro pasadas por selenio, polytoner, oro, sepias y re-reveladores. Un mundo onírico.  Recuerdo que en sus fotos habían unas fotos que se parecían a unas playas en el Caribe…

   Fue en Diciembre- Enero del 2000- 2001 que llevé esa cámara por primera vez a la playa. A Choroní.  Y allí hice las primeras fotos que me gustaron los resultados. Una foto de Sebastián mi hijo que por efectos de la falta de precisión de la cámara y un virado en selenio y oro mas un baño en blanqueador, aparece como si estuviera flotando en una cama de hojas de uva de playa. Y otra de un jugador de frisbee que pareciera estar cayendo fulminado por un mini platillo volador levitando encima de su cabeza. Desde ese entonces entendí que esa cámara, es por excelencia la mejor para llevar a la playa. Si se moja o se llena de arena quizás hasta mejore la foto. Igual creo que guardé la cámara hasta hace tan solo unos meses.

   Cámara simpática, triple B como ninguna, buena, bonita y barata y luego de tanto tiempo guardada todavía funcionaba. Decidí sacarla por influencia de alguien a quién ya me referí en otra entrada, y agradezco sin duda este favor que me hizo. La utilicé durante una remada de Kayak en Buchiyaco un sitio bien particular, en un arrecife al borde de mar afuera, uno de los sitios más bellos que he estado para remar, pareciera que al ver hacia donde revientan las olas, que uno se encuentra por debajo del nivel del mar y, encima de los corales que se ven a través del agua cristalina, por dónde pasan las rayas como si fueran torpedos y en algún que otro momento de desprevenido puedes llevar un susto por tener tanto tiempo domesticado en la ciudad. Un momento cagira..

   La foto en cuestión que tomé que más me gusto de esa sesión de 3 horas de remos y fotos fue una múltiple exposición. Parado frente al manglar, un manglar extenso y de donde salía un constante sonido de pajarracos marinos con la cámara en la mano y rollo por empezar soltaba el remo y con la ayuda del viento me iba desplazando de manera que el punto de vista siempre fuera distinto por cada exposición, y luego de cada disparo avanzaba cada cuadro por tan solo 2 tercios de su extensión, así que cada fotograma se solapaba sobre el próximo fotograma y así. La idea que ocurrió en el momento sospecho que apareció en mi mente luego de ver una exposición unos meses atrás de Manto Pérez Bosa. Exposición que me encantó, que parecía de principio a fin un homenaje a la fotografía de película y sus procesos, las distintas capas que se presentan desde los momentos de las tomas y las marcas que dejan los químicos y la manipulación de la película, de tal manera que la imagen no estaba solo producida por los hechos fotografiados sino por el proceso en sí, éste para el observador se hacía presente en sus fotos. Fue genial.

   Así que de Maine al Caribe con una cámara de plástico por la ayuda e influencia de varias personas puedo recorrer una trayectoria hasta llegar hasta esta foto. Hace unos años en una entrevista que está publicada en este blog, hablaba de que el clic en una fotografía es un momento crítico, el más importante, y esté esta precedido de muchos elementos que hacen que tomes una decisión visual en ese momento. En esta, varios clics varias decisiones.

Gracias F. Feliz Cumpleaños.

miércoles, 11 de junio de 2014

Marilyn y el cunaguaro



Marilyn y el cunaguaro. San Juan de las Galdonas 2014. Negativo a color 4x5.

   Encontré a Marilyn en una pared de San Juan de las Galdonas. No es la primera vez que la encuentro en una pared. Si la primera vez que me provoca fotografiarla. El lugar, uno improbable. En un restaurante italiano en una calle que en vez de ser ciega da al mar. El dueño italiano se encontraba ocupado en un trabajo de albañilería a tan sólo dos cuadras del lugar. Lo que es muy lejos para un pueblo de 8 calles. Su esposa, la dueña del lugar, ella sí atendiendo con honestidad comprobable las 4 mesas existentes, desde el momento que nos confesó que el pescado que tenía no era fresco, las pizzas solo en los fines de semana y para ustedes pollo frito a la "broaster" en sus propias palabras con papas fritas y ensalada mixta, todo un clásico tapado playero.

   De inmediato al finalizar la comanda, en mas de un par de brincos estaba en mi carro escogiendo la cámara: 4x5 para la ocasión de mi cita con la "bombshell" americana. Ya de frente a la pared, siembro el trípode y cambio el lente, de un 135 a un 90 para luego regresar al 135mm un poco mas lejos y listo. Ahora a la película, negativo color vencido, abrimos las puertas a la sorpresa, matizar el control y la precisión de la cámara y la óptica alemana con esa particular peculiaridad de la película vencida de estar viva. El resultado de los colores no siempre es el mismo, pueden perder saturación los tonos, suavizarse la definición del grano y quedar algún color predominante por encima de los otros una especie de viraje hacia el magenta, hacia el amarillo o hacia el cyan.

   Hace no mucho hablaba y conversaba con  alguien a quien aprecio sobremanera. Ella está ahora dedicada a posar su mirada siempre positiva, alegre y conciliadora sobre el mundo a través de un par de cámaras de plástico: la sardina y la sprocket rocket, ambas de esa compañia tan genial y creativa y romántica como es Lomography. El asunto es que ella esta lidiando cada vez que toma el rollo con la curiosidad de la espera y con el no saber ni siquiera si se expuso algo o no. Estas cámaras tienen una única apertura y un obturador variable para día soleado y día nublado, este obturador es un adorno. El único control mas o menos que se tiene es la posibilidad de escoger la película: iso 100, iso 200 e iso 400. El resto cero. Por ello hay tanto espacio para la incertidumbre y mejor aún para la sorpresa. Cualquier cosa puede pasar además de sumarle las imperfecciones en la construcción de la cámara y su mas que probable falta de oscuridad total para la película que esta siendo expuesta. Cada momento en que se toma una foto se parece al vuelo de los dados sobre el fieltro verde. Cada camino al laboratorio para buscar la película esta acompañado de la curiosidad y el mejor de los deseos aunque siempre con algún viso de fatalismo del tipo no salió nada en el rollo. Eso si, si los dioses de la fotografía se manifiestan con algo que no estuvo en tu control, usualmente hay mucho espacio para la satisfacción.

   A ver, tratando de recoger el carrete un poco, en mi conversación con ella, en algún momento hablabamos de cuan distinto eran las dos maneras de fotografiar y cómo se complementaban. Mis cámaras de alta precisión germánica y sus cámaras de sospechosa fidelidad focal, plastic made in china,  por decir lo menos. Lo que no había realizado en ese momento, fue entender que el negativo a color vencido es esa rendija por la cual se deja un espacio para matizar la ilusión de control sobre las fotografías que tomo. Nunca sé lo que puede pasar pero bien vale la pena intentar.

   En una charla reciente decía que la fotografía era una operación matemática ilógica. Con el negativo a color vencido 2+2 nunca serán 4. El resultado nunca es seguro pero en ello podemos conseguir verdades personales, que son las verdades a las cuales podemos aspirar. O algo así decía. La memoria es toda una trampa. Mejor que así sea, como las fotografías documentos sospechosos siempre de algo, no se de que, pero sospechosos...


Y a ver:


   Otros dados y otra oportunidad, Marilyn bidimensional doblemente en el afiche y en la foto, en San Juan de las Galdonas al lado de una piel esmirriada de cunaguaro.  Una pareja peculiar. Rodeada de varios elementos entrecortados por los bordes de la composición, receta suprema de los lugares poco comunes de Esteban Orilla.

miércoles, 5 de junio de 2013

Los Laureles - Claroscuro






Ventana, Virgen, Flores. Neg. 4x5. El Paraíso, 2013.







Peldaños de una escalera. Neg. 4x5. El Paraíso, 2013







Vitrales de las Puertas de la Biblioteca. Neg. 4x5. El Paraíso, 2013.




   Por alguna razón siempre les he huido. O nunca me atrevo a hacerlos. Me inclino mas por la exposición donde haya información en casi todos sus rincones. El negro absoluto en mi escuela era considerado un error. Mi profesor de técnicas de blanco y negro nos enseño siempre a exponer para las sombras, esto aparentemente siempre lo interpreté como que tenía que tener detalle en las sombras y eso nunca fue lo que Brenton Hamilton me dijo. Un error de entendimiento como alumno que luego se convirtió en una manera constante de exponer las fotografías.
 
   Durante los últimos 2 años he estado trabajando en un proyecto que originariamente se titulaba Patrimonio Cultural. Ahora, prefiero llamarlo El Paraíso que es el lugar dónde las fotos han sido tomadas, sólo que ahora Patrimonio Cultural se ha quedado como uno de los capítulos dentro de una serie que ha continuado creciendo y avanzando con respecto a su punto de partida.
 
   En un proyecto de larga data es fácil repetirse y volver a hacer la misma fotografía una y otra vez. Una imagen en que su objeto y su composición son muy similares. Esto usualmente es una reiteración y ayuda al trabajo de interpretación y puede, a su vez funcionar a manera de diálogo comparativo entre estas imágenes. También se cae en el peligro de convertir la reiteración en monotonía. En clases cuando hablo de esto, lo menciono usualmente como muletillas de composición. Obviamente no estoy exento de ellas. Las cometo como cualquiera. Si el trabajo estuviera culminado simplemente las editaría fuera. Pero en el caso de que es un trabajo en proceso, tengo la necesidad de revisar y exigirme alguna variación. Es el caso de las 3 fotografías que muestro en esta entrada.
 
   Todas ellas lidian con un espacio negativo de completa y total oscuridad, sin detalle alguno. Y en dos de ellas me alejo considerablemente del peso de la representación, de esa cualidad descriptiva de la fotografía que genera fácilmente la ilusión de realidad. Estas dos maneras de componer y exponer no las había hecho antes de manera tan obvia en el proyecto y de ninguna manera simultáneas. Hacerlo significa un riesgo, la posibilidad de separarme demasiado de lo que ya he hecho y romper con la continuidad. En todo caso son el resultado de una búsqueda consciente en la última vez que visite la casa Los Laureles, donde actualmente funciona el colegio Teresiano del Paraíso en Caracas.
 
Para ese momento tenía muy presente el trabajo de la fotógrafa Luisa Lambri que pude ver por primera vez en un número de Blind Spot magazine. También acababa de leer un ensayo de John Szarkovski en donde se refiere a una de mis fotografías favoritas de Carleton Watkins, una foto de un árbol (strawberry tree) en donde su composición, dice Szarkovsky, es tan simple como la bandera del Japón y tan rica como un diccionario. Y la verdad es que la limpieza de composición en esa fotografía siempre tiene la facultad de aparecer una y otra vez en mis memorias mientras enfoco una imagen invertida en el vidrio esmerilado de mi 4x5. Hay una foto aquí que se me antoja que mezcla lo que acababa de ver de Luisa Lambri y esta foto del gran maestro Watkins... y si me pongo memorioso, incluiría en esta mezcla de referentes a James Turrel.

lunes, 22 de octubre de 2012

GUAYABAL


Adriana en Guayabal. Neg. 4x5. 2012


Este sábado terminé un curso de Retrato. Un excelente grupo valga la pena decir. En este tenía un alumno mayor, su edad esta alrededor de los 50 años hacia arriba, el tipo de alumno que todo lo pregunta, varias veces si es necesario para dejar todo claro, en una reafirmación constante de cuentas claras conservan amistades. Mi estilo de dar clases es más vago y difuso, trato que siempre haya aire para la interpretación e insisto en que las palabras de uno en cualquier caso reflejan un punto de vista como persona, como profesor y como fotógrafo y no una verdad absoluta para tatuarse y de allí en adelante llevarlo como dogma. Puedo asegurar sin exagerar, que a pesar de nuestras visiones distintas de la educación, el como alumno y yo como profesor, este personaje tuvo la curva ascendente de aprendizaje más pronunciada en el curso. Su participación fue excelente, a punta de preguntas, dedicación y trabajo hizo de mí, posiblemente, un mejor profesor, por más que alguna de sus preguntas me invitase a buscar un analgésico del tipo nervocalm para el posible dolor de cabeza, jaqueca y malestar producido por mi propia impaciencia. Y siempre ante todo, paciencia, de la carrera solo queda el cansancio.

La última clase no fue una excepción y casi al final me lanzó otra pregunta difícil. Una opinión sobre una foto si era retrato o no. La persona no veía a la cámara. Para mí trataba de otra cosa, era una foto de una persona mayor, un hombre de unos 90 años, cabizbajo, apoyado a un muro, cargando una bolsa plástica, descansando en el medio del camino. Una imagen que en mi opinión iba más sobre la condición de la vejez que sobre la identidad. En última instancia que importa si puede entrar en la categoría de retrato o no. Lo que importa es que la foto comunique, diga algo. Los géneros en la historia del arte, nos ayudan a clasificar y organizar para facilitar el estudio y profundizar una posible práctica. Pero no deben dominar en todo momento a la hora de levantar la cámara. 

Hay otros casos en que sí. En el documental: What remains? de Steven Cantor en donde él nos brinda  una mirada íntima en el proceso creativo de la artista americana Sally Mann (www.sallymann.com) ella da su opinión sobre el período de transición entre su trabajo de Immediate Family a Southern Landscapes. Para ella el paso de los retratos al paisaje se dio por que cada vez las personas se iban haciendo más pequeñas en el espacio de sus fotografías hasta que desaparecieron y finalmente el paisaje tomo completo dominio de su interés, dando inicio a un portafolio nuevo de trabajo. 

Esta foto de Adriana en Guayabal cerca de Chuspa y Caruao es claramente un retrato, pero también es un paisaje. Es una de esas imágenes donde los géneros se mezclan y que mas da, ni importa, como decía mi estimado profesor Frank Gohlke:
 -Lo que importa es el contacto
- ¿el contacto?. 
- Si, el contacto entre nosotros. La comunicación.

A Frank, siempre agradecido. 


Si quieren ver el documental What Remains? esta en You Tube:



martes, 31 de enero de 2012

Y no es en f64



El Este, amanecer en una Isla de Sotavento. Venezuela 2011. Neg. 4x5 escaneado.


La verdad es que no era amanecer. Pero como si lo fuese. Estuve un par de horas esperando pacientemente desde el amanecer hasta que volviera aparecer este brillo en el mar que había visto unos días antes en el mismo lugar. Y volvió. Y tomé la foto. Y no es en f64.  Y no es en Yosemite. Es mirando al Este, con película a color en el siglo XXI. Kodak se declaró en quiebra la semana pasada. Para algunos una victoria. Para otros una derrota. Hasta ahora, siento que la gran perdedora es la fotografía. Como dije anteriormente. No es un amanecer.  Es una fotografía hecha con película Kodak Portra 160 NC, en Septiembre del 2011. 



lunes, 3 de octubre de 2011

8x10 pulgadas



Páramo de Mifafi. Carretera de Piñango. Edo. Mérida. 2011. Neg. 8x10


Este año hice un cambio importante con relación a mi manera de abordar la presencia de mi trabajo en Internet. Anteriormente estaba negado por distintas razones, principalmente porque no conseguía la manera de comunicarme en mis propios términos. Participar y alimentar un blog con cierta regularidad me ha ayudado a acercarme a esa voluntad. Aquí puedo mostrar fotos y comentarlas según sea mi capricho y más o menos, servidor mediante, cuando yo quiero.
Al mismo tiempo que tomé esa decisión finalmente se dio la oportunidad de obtener una cámara de formato 8x10. En estos meses he estado tratando de aprender a utilizarla con soltura y comodidad. Es un monstruo difícil de dominar pero allí vamos haciendo avances. Recuerdo que cuando comencé a hacer las dos cosas al mismo tiempo dije algo así como: Decidí entrar en el siglo XXI con actitud de fotógrafo de siglo XIX. Para bien o para mal soy más amigo de las viejas tecnologías fotográficas que estas que nos abordan hoy en día con todos sus pitos y trompetas. 
Por ende ahora estoy mostrando uno de los primeros negativos que me han gustado. Que conste que es un negativo escaneado y no una copia de contacto escaneada, que es para allá hacia donde enfilo mis acciones: hacer copias de contacto en el laboratorio en papel de fibra de blanco y negro.
Paso a paso.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Motoneta


Motoneta. Granada, España. 2005. Negativo a Color 4x5




En algún lugar del mundo las calles están vacías
y  hay un fotógrafo aprovechándose de ellas

lunes, 26 de septiembre de 2011

PAPELTAPIZ: Karen Kaufman

 Laguna Beach, Caraballeda. Junio 2011. ©Karen Kaufman


 Centro de Caracas. Abril 2011. ©Karen Kaufman


Los Chorros, Caracas. Junio 2011. ©Karen Kaufman



 Páramo Las Lajas. Trujillo. Julio 2010. ©Karen Kaufman


Urumaco. Falcón. Marzo 2009. ©Karen Kaufman



Desde hace un tiempo tengo interés en mostrar trabajo de amigos, estudiantes y conocidos. Trabajos que me llamen la atención y que quiero compartir a través de este medio. Un agradecimiento a Karen por su confianza en cedernos sus imágenes y ser la primera persona en participar y ayudarnos con esta idea. Contando también con que nos dio dos imagenes que no había mostrado anteriormente. Gracias.

Karen Kaufman (Caracas, 1986) es Diseñadora Gráfica y practica la fotografía desde hace unos años. He tenido el placer de contarla entre mis alumnos y el trabajo que estoy mostrando en este caso es una muestra de tres fotografías de una serie más amplia, que comenzó ella por su cuenta y desarrolló y expuso en el contexto del curso Object D´Art, dictado por Cristina Matos Albers en el Taller de Fotografía de Roberto Mata.
Para esta publicación le pedí a Karen  que respondiera unas preguntas.

1.) ¿Por qué estudiaste fotografía?
En la fotografía he conseguido una manera de hacerlo... de expresarme, de mostrar lo que siento, lo que pienso, lo que me importa o simplemente lo que me rodea y que me llama la atención. Soy una persona observadora y detallista y me gusta reflejar eso en mis fotos, a través de composiciones ordenadas en donde todos los elementos se encuentran en su lugar, o por lo menos en el que yo considero su lugar.

2.) ¿Qué te gusta de la fotografía?
Lo que más me gusta de la fotografía, es que desde un principio, en el momento que ves algo que quieres fotografiar, todo o para no generalizar, casi todo, está en tus manos, tu decides como la vas a tomar, que formato vas a usar, como va a ser tu composición, que quieres mostrar de esa realidad que está frente a tus ojos y como quieres mostrar eso, entre otras cosas. Es como elegir las palabras que quieres, para decir o escribir algo. Es un medio a través del cual me expreso.

3.) ¿Por qué la practicas?
Practico la fotografía porque lo disfruto muchísimo, es un momento para mí, no solo de tomar fotos, sino de interiorizar y cuestionarme cosas, que voy pensando en el momento de hacer la foto. Y además me ha dado la oportunidad de conocer lugares que tal vez nunca hubiese ido, y verlos desde un punto de vista diferente, detallado, pausado, y llevarme de estos lugares una idea para recordarme de lo que son.

4.) Influencia
Pudiera decir que mi mayor influencia ha sido Stephen Shore. Observando sus fotografías he aprendido a estar pendiente hasta del último y más mínimo detalle en una foto, a sensibilizarme por las cosas y aprender no a ver, sino a observar.




Cuando uno ve en una fotografía una composición cuidada reiterativamente, se puede apreciar la invitación del fotógrafo, en este caso, fotógrafa a observar detenidamente su trabajo. Una de las cosas que logra es que el espectador pase tiempo frente a la imagen. Tiempo que nunca nadie tiene, tiempo que se aprecia, tiempo que es difícil de dar para prestar atención a lo otro, al otro. Al ocurrir esto se puede, entre otras cosas, dar inicio al proceso de interpretación o lectura de aquello que estamos presenciando. 


En las fotos de Karen, soy testigo del cuidado y de la rigurosidad en la composición, de la mirada disciplinada, de la cámara frontal y de la descripción del lugar de los objetos que en ella se encuentran: nada falta, nada sobra. Y en sus fotos encontramos, gracias a la reiteración, un rol protagónico en la silla y a partir de ésta los otros elementos cobran significado.  


También es posible pensar que la silla sugiere una presencia de aquel que la usa, de aquel que vive la silla y se encuentra ausente y al hacer esta sugerencia nos invita a escribir o describir un personaje en nuestras mentes, aquel personaje que vive y pasa tiempo sentado en esa silla particular. Imaginándonos ese punto de vista, las fotografías logran ampliarse fuera del cuadro y se convierten no sólo en lo que vemos sino en lo que no vemos. 


Quizás  una lectura posible para estas fotos es que son retratos de ausencias...



jueves, 22 de septiembre de 2011

El Cocuy


Flores de Agave cocui. Sierra de San Luis. Edo. Falcón. 2010. Neg. 4x5.


Hace unos días alguien me pregunto por esta foto, esa persona junto con otros viajeros de Larga Distancia fueron testigos presenciales de cuando la hice. Fue en la bodega de Cocuy de Alí Chirinos. Eran las 10 de la mañana y estabamos en camino al increible pueblo de Pecaya, al sur de la sierra, lugar de la denominación de origen del licor de Cocuy. 
Para algunos fotógrafos de paisaje, la fotografía es excusa para el viaje. Para mí lo es. Y a veces lo que más disfruto, es la sugerencia a través de imágenes de las memorias de lo vivido. Inexactas, pero memorias al fin y al cabo. Se recuerda, se existe.
Salud!
  


miércoles, 3 de agosto de 2011

Una Valla de M

Valla. Entre Apartaderos y Pico El Águila. Edo. Mérida. 2011. Neg. 4x5.

Quizás hay mucho que pudiera escribir. Quizás otro espectador distinto a mi y con habilidades y conocimientos críticos diferentes pudiera escribir unas palabras sobre la representación dentro de la representación.  Posiblemente que es una foto de la redundancia. Una foto que recuerda a alguna de Stephen Shore. Vale.
Yo lo que veo es que a alguien le pareció que la mejor manera de cuidar a Mérida fue poniendo una Valla de M, contaminando visualmente una de las carreteras que más disfruto en este país. Donde pudiéramos estar viendo frailejones y siluetas de montañas con nubes, nos dieron el gusto de poder apreciar: metal, diseño y propaganda política además del ya citado paisaje andino. Seguro que alguien está cuidando a Mérida.

lunes, 27 de junio de 2011

Un Homenaje a Paul Klee

Paredes. Pico El Águila. Mérida, 2011. negativo 4x5.

Esta foto es una aproximación a un problema visual en la composición fotográfica. Dicho problema o curiosidad, tiene que ver con la inherente cualidad de la óptica fotogr´fica de dibujar perspectiva, prfundidad y por ende crear en el espectador la ilusión de tridimensionalidad aún siendo una imágen bidimensional. En este caso en particular la intensión es tener la posibilidad de ver la imágen tanto tridimensional como bidimensionalmente y generar una ligera tensión visual. La decisión de como verla esta en el espectador.
En mi caso particular recuerdo siempre algunas pinturas del maestro suizo Paul Klee mientras fotografio algunas escenas: como Sonido Antiguo de 1925 Arquitectura de los Níveles de 1923 o el Barrio de los Templos de Pert de 1928. En verdad es todo un período abstracto en la obra de Klee donde la profundidad aparentemente inexistente en la pintura se sugiere a través de rectángulos de diversos colores con distintos tonos en los cuales algunos se proyectan hacia adelante y otros hacia el fondo, logrando de esta manera una ilusión de profundidad.
Son muchas las cosas que uno lleva consigo a la hora de fotografiar. Es sabroso para el fotógrafo cuando la historia hace su acto de presencia.